A lo largo de la historia han existido segmentos de la población económicamente activa, que han recurrido a la huelga en sus labores para presionar en la reconstitución de estaciones de radio de onda corta, que los responsables de las mismas habían condenado al cierre definitivo.
He aquí otro contenido solicitado por los amadores de la radiodifusión en cualesquiera de sus manifestaciones, y que me complace mucho desarrollar hoy para entender un poco mejor el fenómeno comunicacional.
Es bien conocido que para quienes habitan en tierra firme, informarse o escuchar música es tan fácil como desbloquear un teléfono móvil y encenderlo. Sin embargo, en la inmensidad del océano, medio no propio del ser humano, por su naturaleza, la situación cambia radicalmente para las tripulaciones de la flota pesquera internacional. Estos marineros dependen por completo de las emisiones de radio en onda corta, para mantener su cordón umbilical emocional conectado a tierra y vivo con la civilización. Sintonizar estaciones comerciales e internacionales no es solo un pasatiempo, sino una necesidad vital para resistir el aislamiento extremo durante meses de campaña.
¿Qué buscan los trabajadores en estas emisiones y qué tecnología lo hace posible? Los pescadores buscan en el dial estaciones comerciales del mundo, cadenas de noticias globales y programas culturales de sus países de origen. Para lograrlo utilizan la banda de alta frecuencia (HF) u onda corta. A diferencia de las señales locales de radio, las ondas cortas rebotan en la ionosfera y viajan miles de kilómetros superando la curvatura terrestre. Esto permite, por ejemplo, que una radio portátil en el Atlántico capte su programa de noticias favorito emitido desde el otro lado del mundo.
¿Quiénes son las personas que dependen de esta conexión y quiénes los escuchan desde tierra? Los protagonistas absolutos son los marineros, mecánicos y capitanes de buques pesqueros internacionales que pasan hasta medio año sin pisar un puerto. Junto a ellos aparece una comunidad de observadores apasionados: los diexistas. Estos aficionados a la radio se dedican a interceptar señales difíciles y remotas. Para un diexista, lograr captar la misma estación internacional que escucha un barco en el Índico, o registrar el reporte técnico de la embarcación, es un logro extraordinario.
¿Cuándo se vuelve imprescindible encender el receptor de onda corta? La necesidad se intensifica durante los extensos turnos nocturnos y en las largas semanas de travesía sin capturas. Al caer la noche, las condiciones de la atmósfera mejoran y las señales de las emisoras internacionales llegan con mayor claridad al puente de mando o a los camarotes. Es en ese momento cuando el cansancio físico y mental aprieta, y escuchar una voz en su propio idioma se convierte en el mejor bálsamo psicológico para la tripulación.
¿Dónde se manifiesta con mayor fuerza la necesidad de sintonizar estas frecuencias? El escenario principal son las grandes zonas de pesca del planeta, como las aguas del Pacífico Sur, el Índico o el Atlántico Norte. En estos puntos geográficos la cobertura de telefonía celular es inexistente y los servicios de internet satelital son un lujo limitado. Los barcos restringen el internet satelital para comunicaciones de la empresa o reportes de capturas. Por ello, en el espacio físico de sus camarotes, la onda corta es el único medio autónomo para acceder al entretenimiento y la información.
Las estaciones comerciales e internacionales en onda corta son irremplazables para ellos porque combinan factores de salud mental, economía y simplicidad técnica. Pasar meses en el mar provoca un fenómeno conocido como el «mal de tierra», una desconexión que genera ansiedad y depresión. Escuchar partidos de fútbol en directo, música de su tierra o el acontecer mundial en emisoras internacionales devuelve a los marineros su condición de ciudadanos del mundo. Además, es un recurso gratuito que no consume los costosos datos satelitales del barco, protegiendo su economía familiar.
La crónica marítima recoge casos concretos del impacto de esta tecnología. Durante un extenso conflicto social en el país de origen de una tripulación gallega en el Pacífico, los marineros no tenían comunicación con sus familias por el corte de redes locales. Fue gracias a las emisiones internacionales de Radio Exterior de España en onda corta, que el buque pudo enterarse de que sus barrios y familiares estaban a salvo. Este caso demuestra cómo la radio comercial cubre vacíos informativos críticos donde la tecnología moderna se apaga.
Para los diexistas existen curiosidades fascinantes en este entorno. A menudo, los pescadores modifican receptores comerciales para sintonizar mejor sus estaciones preferidas. En ocasiones, cuando una emisora internacional emite saludos especiales para los marineros en alta mar, los diexistas en tierra captan esa transmisión y la registran como un tesoro histórico en sus logs de escucha, documentando la interacción viva entre la tierra y el océano.
La importancia de sintonizar radio comercial e internacional en onda corta para los pescadores va más allá de la simple comunicación técnica. Este sistema es el puente sólido que sostiene la salud mental de los trabajadores del mar, uniéndolos a su cultura y su hogar de forma libre y accesible. A pesar de la era digital, la onda corta sigue siendo la voz eterna que rompe la soledad del océano.
¡Larga vida a la Onda Corta!
Autor: Moreno Villarroel


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